
El candidato opositor a la presidencia de Venezuela Manuel Rosales, quien logró en una meteórica campaña entusiasmar a la oposición que hoy sueña con ganar la presidencia, deberá pelear hasta el final para no correr la suerte de quienes enfrentaron a Hugo Chávez desde 1998: el olvido.
Rosales ''ha sido un exitazo para la oposición'' que hace tres meses estaba en la lona, dispersa y desorientada, afirmó a corresponsales extranjeros Luis Vicente León, de la firma Datanalis.
Pero con 15 a 20 puntos abajo del presidente Hugo Chávez, según diversas proyecciones, su reto ahora es ''construir una alternativa de poder en un país donde no existía ninguna oposición'' a principios de 2006.
''¿Dónde están los líderes de pasadas batallas opositoras?'', interroga el analista, que afirma que ``la abstención opositora es activa porque no se siente representada o por miedo''.
Pregunta así por el rival de Chávez en 1998, Henrique Salas Romer; por Juan Fernández, ex gerente petrolero durante el boicot de 2002/3; por Carlos Ortega, líder sindical prófugo de la justicia; por los líderes de la cúpula empresarial Carlos Fernández y Pedro Carmona, ambos exiliados; por el promotor del referendo revocatorio en 2004, Enrique Mendoza, ... todos ausentes.
León afirma que la abstención podría rondar el 30 ó 40%: ''El enemigo de Rosales es la apatía, el país sigue dividido entre un segmento chavista y otro no chavista'', un electorado que la oposición se empeña en seducir.
Datanalisis indica que Chávez cayó de 58 a 52% desde agosto y Rosales remontó desde 17 hasta lograr 26% en noviembre.
Un ejercicio adicional de voto secreto simulado con urna, para eliminar la distorsión del llamado ''voto oculto'', indica que, con abstencionismo de 40%, el resultado es 68-32 a favor de Chávez y si la participación se eleva a 70% la distancia se acorta a 59-41.
En otras palabras, para Rosales ``todo depende de cómo se define el éxito del 3D (comicios del 3 de diciembre): ¿triunfo o construcción de una alternativa?''
La oposición enfrenta a una maquinaria aceitada, ''una pirámide monolítica alrededor de un líder carismático y autoritario, con un aparato elegido por él'', advierte.
La campaña logró colocar el acento en los aspectos vulnerables de Chávez: la inseguridad y la corrupción, cuyo rechazo ronda el 75%, pero mostró su poderío en los exitosos planes sociales apoyados por los petrodólares.
Otro flanco son los planes de reelección indefinida y el partido único, que siguen el ejemplo de Cuba, con casi 80% de rechazo, dijo a la AFP el director de estrategia de Rosales, Teodoro Petkoff, 75 años, líder guerrillero en los años 60 y ministro del ex presidente socialcristiano, Rafael Caldera.
Chávez mostró una ''fuerte propensión a copar los espacios sociales con un criterio totalitario'', tras ganar el referendo revocatorio de 2004, afirma.
Las tendencias son: ''Estatización del deporte; una cultura oficial según el modelo tradicional del realismo socialista; utilización de la educación como instrumento ideológico; aprobación de leyes para fiscalizar a las ONG sobre todo las de derechos humanos; amenazas a la autonomía universitaria; utilización del ejército como aparato partidario'', argumenta Petkoff.
''La reelección indefinida y el partido único de la revolución son la antesala del único partido de Estado: con un capo único a quien le gusta el modelo cubano, el poder hasta la muerte'', dice el fundador del Movimiento al Socialismo (MAS) y autor del libro ``Dos izquierdas''.
¿Radicalizará Chávez su discurso o lo moderará después del 3D?: la oposición teme que se acelere la concentración del poder y se reduzca el espacio ciudadano privado.
Pero en el fragor de la campaña, el presidente ya comenzó a hacer inesperados llamados a la reconciliación, para que ''construyamos nuestro país en paz'', como exclamó en un aplaudido discurso.
''El que tenga algún veneno, que lo saque, que aproveche la Navidad. He conocido a enemigos a muerte que terminaron siendo amigos'', exclamó en un inusual gesto, tendiendo la mano a la oposición.
La pregunta es si Rosales será el líder que la oposición necesita desesperadamente para una empresa de largo aliento.